El Ecuador es un país de fútbol. Sin embargo sus mayores logros deportivos no han sido precisamente con la pelota. El Atletismo fue el primer deporte que nos dio un Campeón Olímpico. Jefferson Pérez en las Olimpiadas de Atlanta 1996 ganó medalla de oro en los 20 km marcha, y posteriormente medalla de plata en la misma prueba, en las Olimpiadas de Beijin 2008. Aquel logro enorgulleció y motivó todo un país a superarse, a creer que sí se puede y que los ecuatorianos somos capaces. Sin embargo, ningún otro ecuatoriano ha llegado a tan alto nivel y no hemos vuelto a ver nuestra bandera entre las mejores del mundo. La ida de Jefferson ha dejado al país sin medallas olímpicas y al atletismo estancado. El Ecuador no es una potencia deportiva y el caso de Pérez fue la excepción, más que la regla; pero ¿cuál es la razón de ese estancamiento? ¿Acaso somos diferentes a los demás deportistas del exterior? ¿Qué nos hace falta? Por esta razón, es preciso evaluar el nivel del atletismo ecuatoriano y preguntarnos cómo es su situación. ¿Por qué no hemos alcanzado el más alto nivel?, ¿Qué falta?, ¿Cuáles son los problemas que enfrentamos? y sobre todo ¿Qué se está haciendo para mejorar?


